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  • Augusto el Fuerte Dresde: 10 curiosidades del rey que rompía herraduras

    Augusto el Fuerte Dresde: 10 curiosidades del rey que rompía herraduras

    ¿Has oído hablar de la famosa región alemana de Sajonia? Si piensas visitar su espléndida capital, Dresde, debes conocer la increíble historia de uno de sus soberanos más extravagantes: Federico Augusto, conocido en la historia como Augusto el Fuerte.
    En este blog te presentamos las 10 curiosidades sobre este monarca tan singular.

    1) La increíble fuerza física y sus inicios militares

    Augusto el Fuerte

    El protagonista de nuestra historia nació en Dresde en 1670 bajo el nombre de Federico Augusto, segundo hijo del elector Juan Jorge III.
    Como su hermano mayor era el heredero del trono, Augusto fue destinado a la carrera militar. Desde niño destacó por su fuerza física extraordinaria y sus habilidades corporales, en contraste con el carácter más reservado y melancólico de su hermano.

    A los 17 años emprendió el tradicional Gran Tour europeo, parte esencial de la educación de los jóvenes nobles de su tiempo. Visitó las principales cortes del continente, entre ellas la de Luis XIV en Versalles y el Escorial en Madrid.

    Según la leyenda, durante su estancia en España participó en una corrida de toros, donde casi logró decapitar a un toro de un solo golpe de espada, lo que contribuyó a su fama de fuerza sobrehumana.

    Pero su leyenda no se detuvo ahí. Augusto también era conocido por romper herraduras de hierro con las manos desnudas frente a embajadores y cortesanos, como muestra de poder y virilidad. Varias de estas herraduras, dobladas por él mismo, se conservan hoy en museos de Dresde y Varsovia como curiosos testigos de su increíble fuerza.

    Sus aventuras amorosas y su vida de excesos fueron relatadas por el escritor Karl Ludwig von Pöllnitz en su célebre obra La Saxe Galante, escrita poco después de la muerte del monarca. El libro ayudó a construir la imagen de Augusto el Fuerte como un hombre poderoso, apasionado, amante del lujo y de los placeres de la vida.

    2) De príncipe a elector de Sajonia

    Magdalena Sibila de Neitschütz y Juan Jorge IV de Sajonia
    Magdalena Sibila de Neitschütz y Juan Jorge IV de Sajonia

    Siendo el segundo en la línea de sucesión, Augusto no esperaba heredar el trono. Sin embargo, en 1691, su hermano Juan Jorge IV se enamoró de la joven aristócrata Magdalena Sibylla von Neitschütz, lo que provocó conflictos con su esposa oficial, Leonor Edmunda Luisa de Sajonia-Eisenach.

    En 1694, Magdalena Sibylla contrajo viruela y falleció con solo 19 años. Desolado, Juan Jorge IV no pudo resistirse a besar a su amada muerta y contrajo la enfermedad, muriendo poco después. Así, Federico Augusto ascendió al trono como Elector de Sajonia.

    Ya como gobernante, Augusto el Fuerte ordenó un proceso de brujería póstumo contra la familia Neitschütz, reflejo de las tensiones morales y políticas de la época. Mandó abrir el ataúd de Magdalena Sibylla para buscar “signos de brujería” y ordenó enterrar su cuerpo de manera anónima.

    3) Cambio de fe y rey de Polonia

    Varsovia

    Aunque Sajonia era un bastión del luteranismo, Augusto vio una oportunidad tras la muerte del rey polaco Juan III Sobieski en 1696.
    Para ser elegido monarca de la Mancomunidad Polaco-Lituana, debía ser católico, por lo que decidió convertirse al catolicismo, siguiendo la lógica de la célebre frase: “París bien vale una misa.”

    Augusto invirtió enormes sumas —unos 2,5 millones de táleros, equivalentes a varios presupuestos anuales de Sajonia— para ganar el apoyo de la nobleza polaca. Su principal rival fue Francisco Luis de Borbón-Conti, candidato de Luis XIV de Francia.

    Ambos fueron proclamados reyes, lo que desató una guerra civil en la república de las Dos Naciones. Las tropas sajonas de Augusto entraron primero en Polonia y organizaron su coronación en la catedral de Wawel en Cracovia. Como el primado polaco se negaba a entregarle las insignias reales, Augusto ordenó derribar las paredes del tesoro para obtenerlas. Así comenzó la unión personal entre Sajonia y Polonia-Lituania, que marcaría profundamente la política europea del siglo XVIII.

     

    4) Mujeriego, bribón y fiestero: así era Augusto el Fuerte

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    Augusto el Fuerte fue tan célebre por su fuerza física como por su vitalidad amorosa y su afición a los placeres. En su tiempo se lo describía como un hombre de energía inagotable, con un apetito desbordante tanto para el amor como para la vida.

    Buena parte de su fama proviene del escritor Karl Ludwig von Pöllnitz, autor de La Saxe Galante, quien lo retrató como un monarca apasionado, hedonista y libertino. Según sus relatos, Augusto llegó a tener más de 365 hijos ilegítimos, uno por cada día del año, aunque la cifra es claramente legendaria. Lo cierto es que reconoció varios hijos naturales y se ocupó de su educación y bienestar, otorgándoles títulos y rentas.

    Con su esposa legítima, Cristina Eberhardina de Brandeburgo-Bayreuth, solo tuvo un hijo: Federico Augusto II, el futuro Augusto III de Polonia. Curiosamente, su amante más célebre, Maria Aurora von Königsmarck, dio a luz casi al mismo tiempo, lo que obligó a ajustar las fechas de nacimiento para evitar un escándalo sucesorio.

    Además de su vida amorosa, Augusto era conocido por su gusto por el vino y las fiestas. Se dice que bebía entre dos y tres botellas de vino al día, y durante las celebraciones podía llegar a consumir siete u ocho botellas sin perder la compostura.

    Una de las fiestas más legendarias tuvo lugar en Rawa Ruska, en 1707, durante un encuentro con su aliado y amigo Pedro el Grande de Rusia. Ambos monarcas brindaron hasta el amanecer, compitiendo en resistencia y fuerza. La crónica cuenta que, al final de la noche, Augusto aún pudo levantarse y caminar por su propio pie, mientras que el zar Pedro terminó durmiendo bajo la mesa.

    Aquella escena se convirtió en símbolo de la fortaleza y resistencia casi sobrehumana de Augusto el Fuerte, el rey que no solo rompía herraduras con las manos, sino que también parecía invencible frente al vino, al amor y a la vida misma.

    5) Gran amante de la arquitectura y del arte

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    Los viajes de juventud de Augusto el Fuerte a Italia y Francia despertaron en él una profunda fascinación por la arquitectura y las artes. Quedó impresionado por el esplendor de Versalles y soñó con convertir Dresde en una capital igual de majestuosa.

    En 1709 inició la construcción de su obra más emblemática: el Zwinger, un fastuoso complejo de pabellones, galerías y jardines barrocos concebido originalmente como un invernadero de naranjos. El proyecto fue dirigido por el arquitecto Matthäus Daniel Pöppelmann y el escultor Balthasar Permoser, y se convirtió en un símbolo del barroco sajón.

    Durante su reinado también impulsó la reconstrucción del castillo de Dresde, la construcción del puente de Augusto (Augustusbrücke) sobre el Elba y la restauración del palacio de Moritzburg, transformándolo en una elegante residencia de caza.

    Su pasión por la arquitectura se extendió mucho más allá de Sajonia.
    En Varsovia, como rey de Polonia, ordenó la construcción del majestuoso Palacio Sajón (Pałac Saski) y promovió la reconstrucción de la capital polaca, buscando reflejar en ella la grandeza y el refinamiento de las cortes europeas.

    De este legado arquitectónico y del esplendor de su reinado hablamos durante nuestro Free Tour por el centro histórico de Varsovia, donde aún pueden apreciarse los vestigios del ambicioso proyecto urbano que soñó Augusto el Fuerte.

    Gracias a su mecenazgo, Dresde fue conocida como la “Florencia del Elba”, una ciudad donde el arte, la música y la arquitectura alcanzaron su máximo esplendor.

    6) La boda del siglo

    Bergparade Saturnusfest
    Festival de Saturno

    En septiembre de 1719 tuvo lugar una celebración majestuosa: la boda de Federico Augusto II, hijo de Augusto el Fuerte, con la archiduquesa María Josefa de Austria, hija del emperador José I.
    Para Augusto, este matrimonio era mucho más que una unión familiar: aspiraba a convertir al Electorado de Sajonia en una potencia dentro del Sacro Imperio Romano Germánico y, quizá algún día, asegurar la corona imperial para su casa Wettin.

    La boda oficial se celebró el 20 de agosto de 1719 en Viena, en una ceremonia discreta pero acompañada de una ópera especialmente compuesta para la ocasión.
    Sin embargo, el verdadero esplendor se reservó para la entrada triunfal en Sajonia: los festejos se extendieron durante casi todo septiembre.

    El 31 de agosto, los novios llegaron navegando por el río Elba en una elegante comitiva de góndolas doradas, inspiradas en el estilo veneciano, atravesando ciudades engalanadas y recibiendo el saludo de multitudes.

    Desde su llegada, Augusto ordenó que Dresde se transformara en un escenario festivo sin precedentes: torneos ecuestres, banquetes, mascaradas, desfiles, espectáculos teatrales y conciertos barrocos llenaron la ciudad. Entre los eventos más llamativos se organizaron los “siete festivales planetarios”, dedicados a los astros clásicos —Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno— bajo el lema Constellatio felix, símbolo de buena fortuna para los recién casados.

    El Festival de Saturno, celebrado el 26 de septiembre, fue el punto culminante: una espectacular fiesta al aire libre en el valle de Plauen, que combinó cacerías, teatro y un desfile nocturno de 1.600 mineros con antorchas, vestidos con uniformes especialmente diseñados. En un escenario con forma de montaña iluminada, con fuego y música, se rindió homenaje a la riqueza minera sajona, orgullo del electorado. Aquel día, según las crónicas, Augusto abatió personalmente un oso durante la cacería, provocando la admiración de toda la corte.

    Para Augusto el Fuerte, esta boda era también una jugada estratégica: al casar a su hijo con una princesa de Austria, reforzaba la posición de Sajonia dentro del Imperio y elevaba el prestigio de su dinastía.

    Aunque ningún Wettin llegó a ser emperador, las bodas de 1719 dejaron una huella imborrable. Dresde se transformó en una de las capitales más brillantes de Europa, símbolo del poder, la cultura y la ambición de Augusto el Fuerte —el elector que convirtió su corte en un espectáculo barroco sin igual.

    7. De la alquimia al “oro blanco”: el nacimiento de la porcelana de Meissen

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    Las riquezas minerales de los Montes Metálicos (Erzgebirge) —plata, estaño, cobre y cobalto— habían convertido al Electorado de Sajonia en uno de los territorios más prósperos del Sacro Imperio. Pero Augusto el Fuerte soñaba con algo aún más valioso: un secreto capaz de rivalizar con el oro de los alquimistas y el lujo de Oriente.

    A comienzos del siglo XVIII, la alquimia fascinaba a las cortes europeas. Augusto, apasionado por la ciencia y los misterios del cosmos, quería fabricar oro real para financiar su ambición política y sus fastuosas fiestas.
    En 1701 oyó hablar de un joven aprendiz de farmacéutico berlinés, Johann Friedrich Böttger, que aseguraba conocer la fórmula de la transmutación.

    Cuando el rumor llegó a sus oídos, Augusto lo mandó arrestar en Dresde. Allí fue encarcelado en los calabozos de la fortaleza, bajo estricta vigilancia, y más tarde trasladado al laboratorio real. El elector no buscaba castigarlo, sino obligarlo a convertir metales comunes en oro.

    Para guiar sus experimentos, Augusto puso a Böttger bajo la supervisión de uno de los científicos más brillantes de Sajonia: Ehrenfried Walther von Tschirnhaus, matemático, físico y filósofo, vinculado a Leibniz y a las nuevas ideas de la Ilustración.
    Tschirnhaus había investigado el efecto del calor y los materiales refractarios, y sospechaba que el secreto de la porcelana podía encontrarse en la combinación precisa de arcillas y minerales sometidos a altas temperaturas.

    En 1708, tras años de ensayos y fracasos, Böttger y Tschirnhaus lograron producir una pasta blanca, dura y translúcida, idéntica a la porcelana oriental. Habían descubierto, sin proponérselo, el “oro blanco” de Europa.

    En 1710, Augusto el Fuerte fundó en el castillo de Albrechtsburg, en Meissen, la primera fábrica de porcelana europea, instalando en aquella fortaleza medieval un laboratorio secreto. Bajo estricta vigilancia y juramentos de silencio, allí se creó la porcelana más codiciada del continente.

    Para sellar su carácter real, Augusto, de la Casa de Wettin, ordenó que la manufactura usara como emblema las dos espadas cruzadas de los electores de Sajonia, símbolo de su linaje y de su autoridad.
    Desde entonces, este distintivo se convirtió en la marca eterna de la porcelana de Meissen, uno de los logotipos más antiguos del mundo aún en uso.

    Staatliche Porzellan Manufaktur Meissen 2009 logo
    Hoy, esa fascinante historia puede revivirse durante nuestros tours desde Berlín (reserva aquí!) y Dresde (reserva aquí!), visitando el castillo de Meissen, donde nació la primera porcelana europea, y la fábrica actual de porcelana de Meissen, donde el legado del “oro blanco” sigue vivo casi tres siglos después.

     

    8. El tesoro de Augusto el Fuerte: la Bóveda Verde y las maravillas de Dinglinger

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    La corte imperial mogol de Shahjahanabad, el día del cumpleaños del gran Mogol Aurangzeb (1701–1708), obra de Johann Melchior Dinglinger.

    Entre los tesoros más deslumbrantes del barroco europeo destaca el Grünes Gewölbe —la Bóveda Verde—, creada por Augusto el Fuerte en 1723 en el Palacio Real de Dresde.
    Con sus paredes verdes de malaquita y vitrinas llenas de oro, marfil y piedras preciosas, este espacio no fue solo una cámara del tesoro, sino una auténtica escenografía del poder.

    El maestro orfebre Johann Melchior Dinglinger (1664–1731) fue el genio detrás de las obras más exquisitas de la colección. Su creación más famosa, la “Corte de Delhi del Gran Mogol” (Hofstaat des Großmoguls zu Delhi), representa la fastuosa corte del emperador mogol Aurangzeb en miniatura.

    Compuesta por 132 figuras doradas y esmaltadas, adornadas con 5.223 diamantes, 189 rubíes, 175 esmeraldas, 53 perlas y un zafiro, la obra es una sinfonía de luz y color.
    Dinglinger la realizó sin encargo, guiado solo por su ambición artística, y más tarde se la vendió a Augusto el Fuerte por la asombrosa suma de 60.000 táleros.

    Más que un capricho oriental, la pieza era una alegoría del poder sajón: el reflejo de un monarca que se veía a sí mismo tan majestuoso como los emperadores de Oriente.

    Hoy, estas joyas pueden admirarse en el Grünes Gewölbe del Palacio Real de Dresde, donde el arte, la política y la vanidad del barroco se funden en un solo lugar.
    Y de estas preciosidades —de los orfebres, los diamantes y el esplendor de la corte sajona— hablamos durante nuestro Free Tour por el centro histórico de Dresde, cuando las piedras y palacios de la ciudad vuelven a brillar con el eco de aquel lujo eterno.

     

    9. La condesa Cosel: del lujo del Taschenbergpalais al encierro en Stolpen

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    Entre las amantes de Augusto el Fuerte, ninguna tuvo un destino tan brillante y trágico como Anna Constantia von Cosel (1680–1765).
    De origen noble, su juventud fue turbulenta: tras dar a luz a un hijo ilegítimo fue expulsada de la corte y más tarde se casó con Adolph Magnus von Hoym, de quien pronto se separó.

    En 1704, tras un incendio en la residencia de los Hoym, Augusto la conoció y quedó cautivado. La convirtió en su favorita oficial y, en 1705, encargó al arquitecto Matthäus Daniel Pöppelmann la construcción del Taschenbergpalais, un palacio barroco en el corazón de Dresde que debía reflejar su nueva posición.
    Dos años más tarde, el monarca le firmó un documento de matrimonio morganático, garantizándole riqueza, propiedades y el palacio de Pillnitz.

    Pero la condesa no fue solo una amante celosa: se implicó en política, criticó la alianza de Augusto con Polonia y llegó a filtrar información diplomática. Cuando el rey decidió sustituirla por otra cortesana, intentó huir a Berlín con el contrato secreto.
    Capturada en Halle (Saale), fue devuelta a Sajonia tras un intercambio de prisioneros: el elector entregó desertores prusianos a cambio de su persona.

    El 24 de diciembre de 1716, Anna Constantia fue encerrada en el castillo de Stolpen, donde vivió 49 años de cautiverio hasta su muerte en 1765. Su historia —entre el poder, la pasión y la traición— sigue siendo una de las más conmovedoras del barroco sajón.

    10. Dos memorias, un legado: Augusto el Fuerte entre Sajonia y Polonia

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    Pocos monarcas han dejado una huella tan profunda y contradictoria como Augusto el Fuerte.
    En Sajonia, es recordado con orgullo como el padre fundador de la grandeza sajona, el soberano que impulsó las artes, la arquitectura y el esplendor cultural que convirtieron a Dresde en la “Florencia del Elba”.
    Bajo su mecenazgo florecieron la pintura, la orfebrería, la música y la ciencia, transformando a su electorado en una de las cortes más refinadas de Europa.

    Sin embargo, en Polonia, su figura se valora con más escepticismo. Muchos historiadores lo consideran el monarca que aceleró el declive de la República de las Dos Naciones. Su ambición de crear un reino hereditario para la casa de Wettin provocó una larga y devastadora guerra con Suecia, durante la cual el país fue saqueado por ejércitos extranjeros.

    Más tarde, tras recuperar el trono polaco con la ayuda del zar Pedro el Grande, el poder real quedó bajo la influencia de Rusia y de otras potencias europeas. El Sejm Silencioso de 1717 selló esa dependencia, debilitando la soberanía polaca y marcando el camino hacia las futuras particiones que harían desaparecer a Polonia del mapa por 123 años.

    Resumen

    ¿Cómo juzgar entonces a Augusto el Fuerte?
    ¿Fue un gran mecenas, un visionario que elevó a Sajonia al esplendor artístico del barroco?
    ¿O un monarca ambicioso y hedonista, que sacrificó el bienestar de sus súbditos por sus sueños dinásticos?

    Te invitamos a descubrir su legado, sus luces y sus sombras, durante nuestro Free Tour por el centro histórico de Dresde, (reserva aquí!) donde los palacios, iglesias y esculturas aún cuentan la historia de este fascinante soberano que quiso ser rey de dos mundos.

     

  • Qué ver en Dresde (8 Lugares que debes visitar)

    Qué ver en Dresde (8 Lugares que debes visitar)

    La Florencia del Elba – Qué ver en Dresde

    Antiguamente, Dresde fue considerada la perla del barroco europeo. La capital sajona floreció bajo el mando de la dinastía de los Wettin. Los príncipes electores, entre los cuales, dos fueron también reyes de Polonia, han impulsado enormemente la cultura, arquitectura y arte en la capital sajona. Fue la razón por la cual Dresde fue apodada la Florencia del Elba.

    De mismo modo no hay muchas ciudades en Alemania, que fueron tan extremamente marcadas por la segunda guerra mundial. Los polémicos bombardeos de los aliados a finales de la contienda causaron  enormes destrucciones del hermoso casco antiguo. Sin embargo, en las últimas 3 décadas se ha logrado  recuperar el antiguo esplendor de la Florencia del Elba.

    Dresde, como el ave fénix, ha logrado renacer de las cenias atrayendo hoy los numerosos turistas de todo el mundo. ¿Te gustaría explorar este fascinante legado? En este post vamos a presentarte los 8 monumentos que debes ver en Dresde.

     

    1) El Palacio Residencial

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    Qué ver en Dresde Alemania Viadrina Tours

    Vamos a descubrir qué ver en Dresde con el palacio residencial. El recinto atraerá tu atención con la majestuosa torre llamada Hausmannturm. Tiene una altura de más de 100 metros se orienta simbólicamente hacia el Elba. El palacio construído en diferentes estilos arquitectónicos sufrió grandes daños durante los bombardeos. En la época de posguerra comenzó el proceso de su paulatina reconstrucción, que sigue hasta día de hoy. ¿Qué podrás encontrar en sus interiores?

    Los príncipes electores de Sajonia, más que nada Augusto el Fuerte (1670-1733) y su hijo, eran bien conocidos por su pasión coleccionista. Además, les encantaban las ostentosas fiestas, recepciones y  diversiones de la corte singulares para la cultura barroca.

    En las salas y gabinetes del palacio encontrarás literalmente todo: grabados, pinturas, colecciones numismáticas, mapas, armas blancas y armaduras de armería. En el salón turco podrás admirar hermosos objetos obtenidos durante las guerras o misiones diplomáticas al Imperio Otomán. ¡Es una pasada para los amantes del arte!

    La cereza de pastel es exposición llamada Grünes Gewölbe (la Bóveda Verde) por el color de los interiores pintados en 1680. En general hay dos partes de la colección.

    • La histórica (Historisches Grünes Gewölbe) consiste de una especular cámara del tesoro del Augusto el Fuerte. Sería difícil mencionar todas las maravillas, pero cabe resaltar un cáliz medieval de Siria, pequeña cajita de marfil representando la historia Jasón o los dientes de tiburón con las escenas de la vida del Cristo. La entrada cuesta 14 euros y uno tiene que reservar su ticket a una hora exacta. Pulse aquí. Se puede también comprar la entrada combinada para todas las cámaras en el precio de 24,5 euros.
    • Lo que nos impactó más fue así llamada la Nueva Bóveda Verde. ¡Esta colección te dejará sin aliento! Se trata de sumamente finos e impresionantes obras artísticas del  joyero de la Corte de Augusto el Fuerte Johann Melchior Dinglinger. Entre las piezas más preciosas no vas a poder quitar tus ojos de la famosa «Corte de Delhi». ¡Es una maqueta decorativa de 137 figuras en varios colores adornadas con más de 5000 diamantes, rubís, esmeraldas y perlas!! ¡Es una locura!! La entrada cuesta 14 euros e incluye todas las salas previamente mencionadas. Salvo la Bóveda Verde Histórica.

    El atraco del siglo

    ¿Ahora cuando visitas estos increíbles tesoros, te preguntarás: en cuanto está valuado toda esta riqueza? Aquí te va la sorpresa. En el año 2019 aconteció uno de los robos más audaces en la historia de Alemania. En la noche del 25 de noviembre dos sujetos encapuchados cortaron la luz. Luego ingresaron por una ventana enrejada a la exposición.

    ¿Pensarás que el robo fue muy fino al estilo de «Misión Imposible»? Nada de esto, simplemente rompieron una vitrina con una hacha y robaron unas docenas de piezas de diamantes del valor incalculable. Si te gustaría saber más cuál fue el desenlace de este verídica historia te lo contamos durante nuestro free tour en español por el centro histórico de Dresde.

     

    2) El palacio Zwinger

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    Como ya mencionamos el palacio residencial, no podía brindar el espacio necesario para toda las fiestas y eventos organizados por el August el Fuerte. Se decidió erigir un recinto nuevo – el espléndido Zwinger inspirado parcialmente del Versalles parisiense.

    Para aclarar. El palacio nunca sirvió para las funciones residenciales. Ahí se organizaba solamente las fiestas y exponía las ricas colecciones del arte. ¿Cuál fue la fiesta más épica? Era la famosísima boda del Augusto III (1696-1763), el hijo del Augusto el Fuerte con María Josefa de Austria de la casa del Habsburgo en el año 1719.

    La fiesta celebrada en septiembre ha durado por 40 días convirtiendo a Dresde a una de la más importante capitales europeas. ¿Te puedes imaginar el espectáculo? Los novios llegaron al Zwinger por el río Elba en una góndola veneciana.

    Actualmente en  el palacio se pueden encontrar dos colecciones importantes:

    • Salón de Ciencias Física y Matemáticas – con diversos aparatos técnicos, lentes ópticos, relojes
    • Colección de Porcelana – una impresionante variedad de piezas tradicionales asiáticas y   la Porcelana de Meissen – la primera manufactura de la porcelana europea
    • La Pinacoteca de los Maestros Antiguos – construida casi 150 años después por el famoso arquitecto Gottfried Semper. Hoy alberga una opulenta colección de pinturas de la mejor arte europea. Te lo recomendamos si quieres ver los lienzos de Corregio, Ticiano, el Greco y Diego Velázquez, maestros niderlandeses como Vermeer van Delft, Rembrandt o Rubens. No podía faltar iconos alemanes como Lucas Cranach el Viejo y Alberto Durero, sin mencionar mundialmente reconocida Madonna Sextina de Rafael.

    El precio de la entrada son 14 euros por persona incluyendo todas las exposiciones mencionadas. Los lunes está cerrado.

     

    3) La Iglesia de la Corte – la Catedral de la Santa Trinidad

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    El número tres en nuestra lista qué ver en Dresde se encuentra la hermosa catedral católica de la Santa Trinidad. La primera duda que de seguro te pasará por la mente ¿Cómo es posible que en el corazón de la Sajonia protestante existe una iglesia católica tan maravillosa? Aquí está el truco.

    Augusto el Fuerte para llegar a ser el rey de Polonia tuvo que cambiar su confesión y convertirse al catolicismo. Debido a ello, mando construir una de las más grades iglesias en toda la Sajonia con la característica torre de 86 metros. Lo que nos impactó más, fueron las 78 figuras de apóstoles y santos colocadas en el ático de las fachadas . ¿Te imaginas que tipo de manifiesto ideológico pregonaba esta «procesión» en la ciudad luterana?
    (te recordamos que esta confesión protéstate ha rechazado el culto de los santos y las reliquias).

    ¿En donde poner atención en los interiores? Te sorprenderá la modestia de su diseñó. Un rasgo muy peculiar es una doble arquería entre la nave principal y las naves laterales. Este espacio fue utilizado para participar en las procesiones, ya que los católicos tenían prohibido organizar desfiles religiosos fuera de la iglesia.  Hasta el 1806 no se les permitía tocar las campanas.

    Finalmente, cabe resaltar el hermoso altar con la escena de la Ascensión pintadas por Anton Mengs. ¿Sabías que el artista fue también nombrado el Primer Pintor del rey Carlos III de España? Sus cuadros hasta día de hoy se puede admirar en el Prado y en el palacio de Aranjuez. Una leyenda urbana dice que gracias a su intervención el joven Goya obtuvo un primer empleo en la capital española…

     

    4. La Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche)

    Neumarkt

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    Número cuatro en nuestra lista de monumentos que debes ver en Dresde ocupa el templo más reconocido de la ciudad. Se trata de la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) situada en la plaza Neumarkt. Construida en los años 1726-1743 destaca con su enorme cúpula hecha de arenisca. Una solución poco utilizada fuera de Italia.

    Durante los bombardeos la Frauenkirche acabó completamente en las ruinas. Dejada como una montaña de escombro en la época comunista fue reconstruida después de la reunificación alemana. Los interiores son realmente preciosos con un decorativo altar y numerosos palcos de madera. Vale la pena meterse en el sótano, donde se presenta las etapas de la reconstrucción.

    ¿Sabes cuál es la parte más increíble de esta historia? Que en este proceso participaron activamente los británicos formando una fundación especial llamada Dresde Trust. Lo que es aterrador, fue la cruz original de la cúspide – dañada y doblada por la temperatura de más de 1000 grados centígrados provocada por los bombardeos.

    Hoy se puede admirar la cruz nueva, que remata la torre de la iglesia en las alturas de 91 metros . Este fue un regalo especial del artesano británico Alan Smith. Él tenía unas razones personales de dar este obsequio. Es una de las más conmovedoras historias que te contamos durante nuestro free tour en español por el casco antiguo de Dresde. La entrada a la iglesia es gratis.

     

    5. Festung Xperience (Festung Dresden)- la Fortaleza Dresde

    Brühlsche Terrasse

    Qué ver en Dresde Alemania Viadrina Tours

    El siguiente punto en nuestra lista de atracciones que debes visitar en Dresde se encuentra en un lugar espectacular -debajo de la terraza Brühl. Esta terraza cuenta con unas hermosas vistas hacia el Elba y la Ciudad Nueva fue calificada por Goethe como el balcón de Europa. Hoy forma parte del los únicos relictos de las antiguas murallas y fortificaciones que rodeaban la ciudad.

    El museo cerrado por unos años ha inaugurado recientemente su apertura. Hoy es una de las franquicias de así llamado Dresden Experience (disponible también en el palacio Zwinger). Cuenta con las más nuevas tecnologías  audiovisuales para hacerte mas creible tu visita a los antiguos calabozos. La entrada cuesta 10 euros y es recomendable para quienes hablan bien alemán o inglés. ¿Te preguntarás por qué?

    Porque a la hora de entrar recibirás auriculares que te trasladarán en la época del Mauricio de Sajonia (1521-1553), el constructor de la fortaleza. Fue un personaje importantísimo para el principado. Unos restos de las fortificaciones llamados Mortizbastei se han preservado también en Leipzig. Actualmente, sirven como un vibrante centro de cultura, que mostramos durante nuestro freetour en español por centro histórico de Leipzig.

    Volviendo el tema de Dresde, los calabozos poseen un ambiente extraordinario. Con los sonidos originales, presentaciones y música te dan un sabor unico como vivían los soldados de la época. Bajo la condición que entiendes bien inglés porque en la grabación se utiliza muchas palabras antiguas y específicas.

    Segunda parte es aun más interesante. Te llevarán a los tiempos del Augusto el Fuerte y un momento crucial que marca él antes y él después de la historia de Sajonia – el invento de la primera porcelana europea. Resumiendo es una experiencia divertida y amena si entiendes bien lo que estás oyendo. Lástima que no está disponible la explicación en español.

     

    6. La Ciudad Nueva y Callejón del Arte (Kunsthofpassage)

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    Cruzado el majestuoso Puente del Augusto (Augustusbrücke) vale la pena darle el paseo por el barrio Neustadt (Ciudad Nueva). Primero lo que encuentras allí es una espectacular estatua del Jinete Dorado. Representa el Augusto el Fuerte vestido de armadura romana dirigiéndose hacia Polonia – su otro reino situado en el este.

    En las afueras de la Ciudad Nueva encontrarás un vibrante barrio de pequeños bares y restaurantes, llenos de gente joven y estudiantes. Un punto de especial atracción que nos gustaría recomendar es el Callejón del Arte (Kunsthofpassage). Cuenta con varios patios temáticos pintados y decorados con diferentes elementos. El que nos llamó la atención fue la fachada con numerosas goteras trompudas de diferentes tamaños y diseños. En el recinto encontrarás numerosas cafeterías, tiendas de materiales artísticos y galerías del arte.

     

    7. El Museo Alemán de Higiene (Deutsches Hygiene-Museum)

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    Qué ver en Dresde Alemania Viadrina Tours

    El penúltimo punto en nuestra lista de los lugares que debes ver en Dresde es este peculiar mueso de la Higiene. La exposición vale la pena visitar por lo menos por dos razones.

    • el edificio fue construido en 1930 y representa un interesantísimo ejemplo del modernismo alemán. Así que, si te interesa el ambiente de Bauhaus, es un punto espacial para ti
    • el humano de vidrio – el modelo transparente de cuerpo femenino que te muestra todos los huesos, órganos y nervios. Además, podrás ver diferentes aspectos de la vida dedicados a comer, beber o la sexualidad.

    La entrada normal cuesta 10 euros. Los lunes está cerrado

     

    8. Panometer

    Gasanstaltstraße 8b

    Qué ver en Dresde Alemania Viadrina Tours Panometer

    Para completar su exploración de Dresde no debes perderte la visita en el famoso Panometer. Es un enorme edificio redondo. Fue antiguamente utilizado como gasómetro. Un artista alemán de origen persiano Yadegar Asisi, ha creado una obra espectacular – un enorme panorama de Dresde barroca de la época del Augusto el Fuerte y su hijo. Es una experiencia sumamente recomendable. Gracias a las modernas técnicas de gráfica informatizada, acompañado por los efectos sonoros, con mucha precisión y detalles puedes disfrutar la arquitectura y paisajes del siglo del oro de la capital sajona.

    En el medio se encuentran las escaleras que te permiten subir y ver el panorama de los diferentes angulos. Además, se juega con la luz recreando el ciclo de noche y día. ¡Una experiencia maravillosa!  ¿En qué poner más la atención? Obviamente en los detalles que muestran la vida cotidiana. El gran contraste entre los ricos y los pobres, animales exóticos y las costumbres lúdicas. ¡Hasta se puede ver un criminal en camino a la horca!

    La entrada cuesta 13 euros y vale la pena su precio. Le damos un 10. La manera más fácil es llegar en un tranvía número 1 o 2 desde le Postplatz hasta la parada Liebstädter Straße. De allí son 10 minutos caminando. El precio sencillo de trasporte público son 2,5 euros de ida.

     

    Resumen

    Aquí termina nuestra lista de los 8 puntos que debes ver en Dresde. No obstante la ciudad cuenta con otros destacados monumentos. Algunos, como el Desfile de los Príncipes, el Museo del Transporte Johanneum, las Caballerizas te lo mostramos durante nuestro free tour por el centro histórico de Dresde

    Otros puntos de interés se encuentran en las partes más retiradas y pueden ser visitadas a través del transporte público. Para que sigas disfrutando de tu estancia en Dresde en la parte de abajo escribimos unos consejos que harán de este viaje, uno de los mejores

    • La Lechería de Pfund – los extravagantes interiores de azulejos coloridos donde puede probar los quesos típicos.
    • Museo Histórico Militar – situado en el antiguo edifico del arsenal cuenta con la famosa cuña de acero del arquitecto Libeskind
    • La Maravilla Azul (Blaues Wunder) – un impresionante puente de acero pintado en azul. Conecta dos orillas del Elba con pintorescos barrios de Blasewitz y Loschwitz

    Además, la ciudad cuenta con buena gastronomía local, con típicos vinos y excelentes cervezas artesanales. ¿Cuentanos en los comentarios ¿Que tal fue tu visita a esta hermosa capital de Sajonia? ¡Nos vemos en Dresde!